FURIA Y JUSTICIA EN LA CALLE: REPARTIDORES DIERON CAZA A DOS LADRONES DE MOTOS EN PLENO CENTRO DE ADROGUÉ

Grupo de repartidores con mochilas térmicas rodeando a un sospechoso contra la pared en una calle comercial de Adrogué. Grupo de repartidores con mochilas térmicas rodeando a un sospechoso contra la pared en una calle comercial de Adrogué.
Compartir

Caza de delincuentes en el corazón comercial de Adrogué En una secuencia de altísima tensión captada por teléfonos celulares, un numeroso grupo de repartidores de plataformas digitales acorraló y redujo a dos jóvenes acusados de ser parte de una banda dedicada al robo de motocicletas en la zona sur del Gran Buenos Aires. El hecho ocurrió en pleno centro de Adrogué, cuando los trabajadores detectaron la presencia de los sospechosos y coordinaron un rápido cerco en plena vía pública.

En las imágenes viralizadas se observa a los trabajadores rodeando a los delincuentes contra una pared, propinándoles golpes con sus cascos y exigiendo la devolución de rodados sustraídos en los días previos a compañeros del sector.

La bronca de un sector expuesto al delito cotidiano La reacción violenta de los trabajadores es el síntoma directo del hartazgo frente a la reiteración de asaltos a mano armada en el Conurbano. Para un repartidor de plataforma, la motocicleta o la bicicleta representa su único medio de subsistencia. Perderla a manos del delito implica quedar automáticamente expulsado del mercado laboral e ingresar a una espiral de deudas impagables.

“Nos roban todos los días y nadie hace nada. Tenemos que salir a buscarlos nosotros para poder trabajar tranquilos”, expresaron los repartidores que participaron de la maniobra comunitaria de retención.

Deserción estatal y autodefensa obrera Efectivos de la Policía Bonaerense arribaron al lugar varios minutos después de iniciada la aprehensión civil, trasladando a los dos sospechosos a la sede policial, donde quedaron a disposición de la fiscalía interviniente de Lomas de Zamora.

El hecho reabre la polémica sobre la ausencia de patrullaje en los corredores comerciales y la creciente tendencia a la autodefensa en barriadas populares. Cuando el Estado abandona la prevención del delito, el pueblo trabajador queda librado a su suerte, expuesto a la violencia y obligado a defender la panza y las herramientas de trabajo con sus propias manos.

Compartir
Dejar comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *