Un nuevo hecho de inseguridad golpeó de lleno a la comunidad de Ringuelet, en La Plata. Delincuentes ingresaron a la Parroquia San Mateo, violentaron una reja del frente y escaparon con una suma millonaria en dinero en efectivo que correspondía a donaciones de los fieles.
El robo ocurrió en el templo ubicado sobre Avenida 32, entre las calles 29 y 30. Los ladrones aprovecharon la ausencia del sacerdote Diego José Bacigalupe para entrar al edificio y revolver distintos ambientes de la parroquia, en un episodio que generó bronca, tristeza y preocupación entre los vecinos.
Un golpe directo a la fe y a la solidaridad
Según la denuncia realizada por el sacerdote, al regresar al lugar pasada la medianoche encontró una reja forzada en una ventana del frente. De inmediato advirtió que algo grave había ocurrido y llamó al 911 para pedir asistencia policial.
Cuando los efectivos ingresaron al templo, comprobaron que no había intrusos dentro del edificio. Sin embargo, al recorrer las instalaciones junto al sacerdote, encontraron muebles abiertos, habitaciones desordenadas y distintos sectores completamente revueltos.
El faltante más grave fue el dinero de las donaciones, una suma que habría alcanzado varios millones de pesos entre efectivo en moneda nacional y dólares. También se llevaron una notebook Acer Swift 5 de color azul, utilizada en las tareas administrativas del lugar.
La comunidad quedó golpeada por el robo
La Parroquia San Mateo no solo funciona como espacio religioso, sino también como punto de encuentro para vecinos y familias de la zona. Por eso, el robo no fue vivido como un hecho más de inseguridad, sino como un ataque a un lugar sostenido por la fe, el esfuerzo comunitario y la solidaridad popular.
Los delincuentes no solo se llevaron dinero. También dejaron una sensación amarga en una comunidad que aporta con sacrificio para sostener actividades, ayuda social y tareas cotidianas del templo.
Mientras millones de argentinos hacen malabares para llegar a fin de mes, este tipo de episodios profundiza la angustia social. La inseguridad vuelve a aparecer donde más duele: en los espacios barriales, comunitarios y religiosos que siguen de pie gracias al aporte de la gente.
Investigan cámaras de seguridad
La causa quedó a cargo de la UFI N° 9 de La Plata y fue caratulada como robo en ausencia. Los investigadores analizan cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona para reconstruir el recorrido de los delincuentes.
La Justicia busca determinar cuánto tiempo permanecieron dentro de la parroquia, por dónde escaparon y si contaron con algún vehículo de apoyo. Hasta el momento, no se informó oficialmente la identidad de los responsables.
El episodio vuelve a encender las alarmas por la inseguridad en la región y deja una pregunta difícil de esquivar: si ya ni las parroquias se salvan, ¿qué protección real tienen los vecinos comunes?