El vuelo especial de Aerolíneas Argentinas partió desde Nueva York rumbo a Ezeiza con Lionel Scaloni, Claudio Tapia y parte del plantel. Lionel Messi y Rodrigo De Paul permanecieron en Estados Unidos, mientras el pueblo argentino se prepara para recibir a un equipo golpeado, pero reconocido por haber defendido la camiseta hasta la final del Mundial 2026.
UN REGRESO MARCADO POR EL DOLOR Y LAS AUSENCIAS
El regreso de la Selección Argentina comenzó este lunes bajo un clima cargado de tristeza, incertidumbre y agradecimiento popular. El vuelo AR 1917 despegó desde Nueva York a las 8:17 y tiene previsto aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza cerca de las 18:30.
A bordo de la aeronave viajan integrantes del plantel, el entrenador Lionel Scaloni y el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia. Sin embargo, la delegación no vuelve completa después de la dolorosa derrota frente a España.
Lionel Messi y Rodrigo De Paul decidieron permanecer en Estados Unidos. Ambos viajaron hacia Miami, ciudad donde juegan profesionalmente y donde deberán definir sus próximos pasos después de una Copa del Mundo que dejó imágenes cargadas de emoción.
La ausencia del capitán será el golpe más fuerte para los hinchas que esperaban verlo nuevamente en suelo argentino. Para millones de personas, no se trata solamente de un futbolista. Messi representa una generación, una bandera deportiva y una alegría colectiva que atravesó diferencias sociales y políticas.
NO SON SOLAMENTE MESSI Y DE PAUL
Otros ocho jugadores tampoco abordaron el vuelo principal rumbo a Buenos Aires. Gerónimo Rulli, Cristian “Cuti” Romero, Enzo Fernández, Nahuel Molina, Julián Álvarez, Lautaro Martínez, Juan Musso y Nicolás Paz tomaron distintos caminos para reincorporarse a sus clubes o comenzar sus vacaciones.
De esta manera, el regreso de la Selección Argentina tendrá una formación muy distinta a la que disputó la final en Nueva Jersey. La imagen del equipo unido después de cada batalla dará paso a despedidas individuales, viajes privados y decisiones sobre el futuro.
A pesar de esas ausencias, el pueblo argentino mantiene intacto su reconocimiento. Perder una final duele, pero llegar nuevamente al partido decisivo de un Mundial no puede convertirse en motivo de desprecio.
La camiseta nacional es patrimonio sentimental de todos los argentinos. No pertenece a un gobierno, a una dirigencia ni a un sector político. Por eso, el agradecimiento popular supera cualquier ceremonia protocolar y permanece incluso cuando el resultado deportivo no es el esperado.
UNA FINAL QUE DEJÓ UNA HERIDA ABIERTA
Argentina perdió 1 a 0 frente a España en el estadio MetLife. Ferran Torres convirtió el único gol a los 106 minutos del tiempo suplementario y terminó con el sueño del bicampeonato mundial.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni sostuvo el empate durante gran parte del encuentro, aunque tuvo enormes dificultades para generar situaciones ofensivas. España controló la pelota, acumuló oportunidades y encontró la diferencia cuando el desgaste ya dominaba la final.
Tras el último silbatazo, los jugadores argentinos quedaron derrumbados sobre el campo. Messi miró hacia la tribuna albiceleste y no pudo contener las lágrimas. De Paul también se acercó a los simpatizantes y expresó su dolor por no haber conseguido una nueva estrella.
Sin embargo, ningún resultado puede borrar el recorrido de esta generación. Durante años, la Selección volvió a unir familias, barrios y provincias alrededor de una misma bandera. Esa construcción colectiva constituye una forma de identidad nacional que no desaparece por una derrota.
EZEIZA PREPARA UN RECIBIMIENTO SIN FESTEJO OFICIAL
Desde las primeras horas del lunes se desplegó un operativo especial de seguridad en los alrededores del aeropuerto. Fuerzas nacionales, provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires coordinan el dispositivo ante la posible llegada de hinchas.
No habrá una caravana multitudinaria ni una celebración como la vivida después de Qatar 2022. El recibimiento será breve y protocolar, con un traslado desde el aeropuerto hasta el predio de la AFA. Tampoco se realizará una visita a la Casa Rosada ni se decretará un feriado nacional.
Sobre el césped cercano a la pista, una enorme palabra resume el sentimiento de buena parte de la sociedad: “GRACIAS”. El mensaje, pintado en letras de aproximadamente 150 metros, podrá ser observado por los futbolistas antes del aterrizaje.
Ese agradecimiento representa algo más profundo que un homenaje deportivo. También expresa el reconocimiento de un pueblo que conoce el esfuerzo, la frustración y la obligación de levantarse después de cada golpe.
SCALONI Y UN FUTURO CARGADO DE INCERTIDUMBRE
La continuidad de Lionel Scaloni quedó envuelta en dudas después de la final. El entrenador confirmó que cumplirá su vínculo hasta diciembre, pero evitó garantizar que continuará al frente del seleccionado durante el próximo ciclo.
Durante la conferencia posterior al partido, el técnico se quebró al hablar del recorrido realizado y abandonó la sala entre lágrimas. Su reacción mostró el desgaste de un proceso que transformó a la Selección y devolvió al país a los primeros planos del fútbol mundial.
Ahora comenzará una etapa de decisiones difíciles. Habrá que renovar nombres, acompañar a los jóvenes y definir quién conducirá el próximo proyecto deportivo.
Mientras tanto, la Argentina recibe a sus jugadores sin copa, sin caravana y sin grandes ceremonias. Pero los recibe con memoria.
Porque el pueblo no abandona a quienes defendieron sus colores con dignidad. La derrota cerró el Mundial, aunque no pudo destruir el orgullo de una nación que volvió a sentirse representada por su Selección.