El equipo económico propuso cambios para convencer a senadores aliados y aprobar el régimen de grandes inversiones. Las modificaciones facilitan la importación de maquinaria y bienes extranjeros sin pagar aranceles. La industria nacional advierte sobre una ola de quiebras PyME.
La disputa por el futuro productivo del país ingresó en una fase decisiva en el Congreso. El Ministerio de Economía remitió una oferta técnica a la Cámara Alta. La iniciativa busca garantizar los votos necesarios para aprobar el Súper RIGI Senado. La Casa Rosada acelera las negociaciones con mandatarios provinciales.
Sin embargo, las reformas presentadas profundizaron el rechazo del empresariado pyme. El texto oficial amplía los permisos para importar maquinarias usadas y piezas del exterior sin pagar impuestos aduaneros. En consecuencia, los talleres metalúrgicos argentinos quedan en una situación de competencia desleal absoluta.
Ventajas coloniales para capitales extranjeros
El régimen otorga estabilidad cambiaria, tributaria y aduanera por tres décadas ininterrumpidas. Asimismo, libera a las firmas inversoras de la obligación de liquidar divisas en el país. Por lo tanto, los recursos estratégicos como el litio y el gas podrán exportarse sin dejar reservas en el Banco Central.
De este modo, se consolida un enclave extractivo desconectado de la economía local. Las industrias argentinas deben pagar tarifas dolarizadas y altas cargas impositivas. Además, el Estado no les exige a las empresas extranjeras un piso mínimo de compra de insumos nacionales.
Rebelión en las cámaras manufactureras
Por consiguiente, federaciones fabriles de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires se declararon en estado de alerta. Advierten que este esquema provocará el cierre masivo de talleres de autopartes y tornerías. En este sentido, un país soberano no puede rifar sus recursos naturales a cambio de migajas financieras. Finalmente, el debate parlamentario definirá si se preserva el trabajo argentino o se consagra el colonialismo económico.