La Selección Argentina ya entró en modo Mundial. En el último ensayo antes del debut en la Copa del Mundo, el equipo de Lionel Scaloni derrotó con autoridad 3-0 a Islandia en Alabama y dejó una imagen positiva en la antesala del gran desafío que comenzará el próximo martes frente a Argelia.
La gran noticia de la noche fue, sin dudas, el regreso de Lionel Messi. El capitán argentino, que venía arrastrando una molestia física y había encendido algunas alarmas en el cuerpo técnico, sumó minutos en el segundo tiempo, respondió bien desde lo futbolístico y desde lo físico, y además se dio el gusto de convertir de penal.
Messi no solo volvió. Messi volvió como Messi: participativo, determinante y con esa capacidad intacta de cambiar el clima de un partido apenas toca la pelota. Su ingreso le dio otra energía al equipo y también llevó tranquilidad a millones de argentinos que miran cada gesto del capitán como si fuera parte de un parte médico nacional.
Argentina había comenzado a construir la victoria con el gol de Valentín Barco, una de las apariciones que Scaloni sigue de cerca pensando en el presente y el futuro de la Selección. Después llegó el penal que ejecutó Messi para estirar la diferencia y, sobre el final, Thiago Almada selló el 3-0 definitivo para cerrar una noche redonda.
Más allá del resultado, el partido sirvió para algo mucho más importante: probar piernas, medir cargas físicas y cuidar a los futbolistas que llegan con mayor desgaste. En ese punto, Scaloni volvió a dejar un mensaje claro. La prioridad no es ganar un amistoso por goleada, sino llegar al debut mundialista con el plantel entero, competitivo y sin regalar nada en lo físico.
En las últimas horas también hubo alivio por Leandro Paredes. Según confirmó el propio cuerpo técnico, el mediocampista está en óptimas condiciones y trabaja con normalidad en la recta final previa al arranque de la competencia. Para Scaloni, Paredes sigue siendo una pieza importante por experiencia, manejo de pelota y presencia en partidos de alta tensión.
Tras el triunfo ante Islandia, la delegación argentina viajó rumbo a Kansas, el búnker elegido para esperar el debut mundialista. Allí comenzará la etapa más fina de la preparación: recuperación, trabajos tácticos, definición de nombres y los últimos retoques de una lista que todavía puede tener movimientos en función del estado físico de algunos jugadores.
El rival del debut será Argelia, un seleccionado que obligará a Argentina a entrar concentrada desde el primer minuto. La Scaloneta sabe que en una Copa del Mundo no hay margen para relajarse: un mal arranque puede condicionar todo el grupo, y un debut firme puede marcar el tono emocional del torneo.
La goleada ante Islandia no entrega certezas absolutas, pero sí señales positivas. Argentina ganó, Messi volvió, los jóvenes respondieron y el equipo ya está instalado en la ciudad donde empezará a defender su corona. La cuenta regresiva mundialista ya empezó.
Y como siempre que aparece la camiseta argentina, la ilusión se dispara. Porque más allá de los nombres, de las pruebas y de las dudas lógicas antes de una Copa del Mundo, hay algo que sigue intacto: esta Selección compite, sabe sufrir, sabe jugar y tiene a Messi.
Kansas ya espera. Argentina también.