MILEI VA POR EL CORAZÓN DEL ESTADO: PRIMERO EL BCRA Y DESPUÉS LLEGA EL “GRILLETE” DEL AJUSTE

Compartir

El Gobierno decidió concentrar primero toda su fuerza política en la reforma del BCRA y dejar para una segunda etapa el llamado “grillete fiscal”, la desregulación del mercado de capitales y la liberalización de los seguros. Detrás del discurso de equilibrio y libertad económica aparece un esquema que podría endurecer todavía más el ajuste sobre el Estado, las provincias y los servicios públicos.

La reforma del BCRA se convirtió en la prioridad absoluta del Gobierno de Javier Milei. Antes de avanzar con el denominado “grillete fiscal” y las reformas sobre los mercados de capitales y seguros, la Casa Rosada quiere modificar la Carta Orgánica del Banco Central y dejar prácticamente clausuradas distintas vías de asistencia financiera al Tesoro.

No se trata solamente de una discusión técnica para economistas. El paquete anunciado por Milei puede modificar profundamente la manera en que el Estado argentino responde ante una crisis económica, una caída de la recaudación o una emergencia que demande mayor intervención pública.

Mientras millones de argentinos siguen haciendo cuentas para llegar a fin de mes, el Gobierno vuelve a colocar en el centro de su agenda una nueva arquitectura de restricciones fiscales, congelamiento del gasto y retirada del Estado.

PRIMERO EL CENTRAL, DESPUÉS EL RESTO DEL PLAN

La estrategia oficial sería avanzar por etapas. El primer objetivo es conseguir la aprobación de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y recién después comenzar a enviar al Congreso las otras iniciativas prometidas por Milei.

El proyecto del BCRA ya ingresó a la Cámara de Diputados y el oficialismo pretende impulsar su tratamiento durante la tercera o cuarta semana de agosto. Antes deberá atravesar las comisiones correspondientes, obtener dictamen y reunir los votos necesarios en el recinto.

Si Diputados le da media sanción, la discusión pasará al Senado.

El Gobierno busca eliminar la posibilidad de que el Banco Central financie al Tesoro mediante adelantos transitorios. Para concretarlo, pretende suprimir el artículo 21 de la Carta Orgánica, utilizado históricamente para permitir asistencia monetaria al Estado nacional.

También se propone bloquear la transferencia de determinadas utilidades contables del Central hacia Economía.

La reforma del BCRA, presentada por Milei como una garantía contra la emisión, significa en los hechos colocar nuevas barreras legales sobre las herramientas que puede utilizar el Estado para financiarse en situaciones de necesidad.

EL “GRILLETE FISCAL”: CUANDO EL AJUSTE PASA A SER AUTOMÁTICO

Después vendría uno de los puntos más duros del paquete: el llamado “grillete fiscal”.

El nombre elegido por el propio oficialismo resulta bastante gráfico. Si el Sector Público Nacional registra déficit durante varios meses, el Congreso tendría un plazo limitado para restablecer el equilibrio de las cuentas.

Hasta allí podría parecer otra discusión contable. El verdadero impacto aparece cuando se observa qué ocurriría mientras ese equilibrio no sea alcanzado.

Se suspenderían actividades públicas consideradas no esenciales, quedarían congelados nuevos gastos, no podrían adjudicarse determinados contratos ni incorporarse trabajadores y se frenarían transferencias no automáticas hacia las provincias.

El Gobierno promete, además, que durante ese período tampoco cobrarían sus salarios el Presidente, la vicepresidenta, ministros, secretarios, subsecretarios, diputados y senadores.

La escena resulta atractiva para una cadena nacional: “la política también paga”. Sin embargo, detrás de esa consigna aparece una pregunta mucho más incómoda.

¿Quién define qué actividad pública es “no esencial” cuando llega el momento de cortar?

Porque una cosa es congelar el salario de un funcionario y otra muy distinta es paralizar programas, obras, contrataciones o recursos que terminan impactando sobre provincias, municipios y ciudadanos comunes.

PROVINCIAS EN LA MIRA Y MENOS MARGEN PARA EL ESTADO

Uno de los puntos que merece mayor atención es el posible freno de transferencias no automáticas a las provincias durante la aplicación del mecanismo fiscal.

En una Argentina profundamente federal, donde gobernadores e intendentes reclaman permanentemente recursos para sostener infraestructura, transporte, salud, educación y asistencia social, cerrar esa canilla puede transformarse en una poderosa herramienta de presión económica.

La filosofía libertaria vuelve a quedar expuesta: primero se fija el número y después se discute qué queda en pie.

Para el peronismo doctrinario, el equilibrio fiscal no puede convertirse en un fin separado de la realidad social. Las cuentas públicas deben ser responsables, pero la economía existe para servir al pueblo y no el pueblo para satisfacer una planilla de cálculo.

Cuando el equilibrio se transforma en dogma, los argentinos terminan convertidos en una variable de ajuste.

MERCADO DE CAPITALES: MÁS LIBERTAD Y MENOS ESTADO

Otro proyecto anunciado apunta directamente a desregular el mercado de capitales.

Milei sostiene que pretende “correr al Estado del medio” para facilitar que los ahorros lleguen a quienes buscan invertir y producir. Entre las modificaciones anticipadas aparece la posibilidad de flexibilizar la emisión de bonos corporativos en moneda extranjera, unidades de valor u otras unidades de medida.

También se buscaría modificar las reglas vinculadas al financiamiento colectivo.

El discurso vuelve a ser el mismo que atraviesa buena parte del programa libertario: regulación es presentada como sinónimo de obstáculo y la retirada estatal como garantía automática de crecimiento.

Argentina, sin embargo, conoce perfectamente lo que ocurre cuando el mercado queda librado exclusivamente a sus propias reglas.

La verdadera discusión no debería ser solamente cuánto se desregula, sino quién protege al pequeño ahorrista cuando los negocios salen mal y quién termina pagando las consecuencias cuando aparecen abusos.

LOS SEGUROS TAMBIÉN ENTRAN EN LA MOTOSIERRA REGULATORIA

La cuarta pieza del paquete corresponde al mercado de seguros.

La propuesta oficial pretende dar mayor libertad a las compañías para diseñar y comercializar productos sin autorización previa del regulador. Según el esquema adelantado, el organismo de control concentraría su tarea principalmente en vigilar la solvencia de las empresas y evitar estafas contra los asegurados.

Otra vez, la palabra mágica es “libertad”.

Pero cuando se trata de contratos financieros, seguros y ahorro público, menos controles no necesariamente significan más derechos para el ciudadano.

El desafío está justamente ahí: determinar si la reforma realmente elimina burocracia inútil o si termina reduciendo mecanismos de protección frente a compañías que cuentan con mucho más poder económico y jurídico que cualquier consumidor individual.

EL PLAN DE MILEI AVANZA POR CAPAS

La Casa Rosada quiere evitar que todos los proyectos lleguen juntos al Congreso y generen un frente político demasiado amplio.

Por eso apuesta a una estrategia en cascada.

Primero irá el Banco Central. Después, según la secuencia que manejan sectores parlamentarios, podría llegar el grillete fiscal. Más atrás aparecerían las reformas del mercado de capitales y seguros.

No es únicamente una cuestión de tiempos legislativos.

Milei intenta transformar en leyes permanentes buena parte de su programa económico y limitar al máximo la capacidad de futuros gobiernos para utilizar herramientas fiscales y monetarias diferentes a las que defiende el actual oficialismo.

Argentina se encamina así hacia una discusión mucho más profunda que una simple reforma administrativa.

Lo que estará en juego será qué Estado queda después de la motosierra, qué capacidad tendrá para intervenir frente a futuras crisis y hasta dónde puede llegar el dogma del déficit cero cuando enfrente las necesidades concretas de millones de argentinos.

Porque detrás del lenguaje técnico del Banco Central, los bonos, los seguros y el equilibrio fiscal existe una pregunta mucho más sencilla:

cuando llegue la próxima emergencia, ¿habrá un Estado con herramientas para responder o el “grillete” ya habrá cerrado el candado?

Compartir
Dejar comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *