ENTREGA TOTAL: LONDRES EXTIENDE EL SAQUEO PETROLERO EN MALVINAS MIENTRAS MILEI RINDE PLEITESÍA EN NUEVA YORK

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El régimen colonial británico que usurpa nuestras Islas Malvinas formalizó la extensión por cinco años de las licencias de exploración y explotación de hidrocarburos a firmas internacionales. La maniobra administrativa permite reactivar el proyecto Sea Lion en la cuenca norte del archipiélago, una de las mayores reservas petrolíferas en disputa del hemisferio sur, desconociendo de manera abierta la Resolución 2065 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la legislación argentina que sanciona penalmente la extracción no autorizada de recursos naturales en la plataforma continental.

La decisión administrativa de Londres consolida el usufructo ilegítimo de la riqueza marítima argentina por parte de consorcios extranjeros. Estas compañías operan al margen del marco legal del Estado nacional, amparadas por la pasividad deliberada de una política exterior que decidió relegar la causa Malvinas a un trámite protocolar para no perturbar sus relaciones comerciales con el Reino Unido.

Alfombra roja en el norte, bandera rematada en el sur

La confirmación del avance británico coincide con la presencia de Javier Milei en la ciudad de Nueva York. El mandatario argentino viajó para participar de la Asamblea General de la ONU y mantener reuniones con fondos de inversión. Sin embargo, en los contactos oficiales de la comitiva encabezada por Cancillería, la cuestión Malvinas quedó reducida a una mención de compromiso, vaciada de cualquier plan concreto para impugnar internacionalmente a las operadoras petroleras.

La diplomacia del actual gobierno optó por desmontar la estrategia de persecución judicial a los buques y contratistas que violan las leyes argentinas de hidrocarburos, adoptando una postura de sumisión que solo beneficia a la administración ocupante.

El costo económico para la industria y los jubilados

El cálculo hidrocarburífero en el área usurpada proyecta una producción que supera los 80.000 barriles diarios en sus etapas iniciales. Esa riqueza, que pertenece por derecho histórico y geográfico al pueblo argentino, servirá para enriquecer a corporaciones foráneas mientras las familias argentinas afrontan tarifazos energéticos, jubilaciones de miseria y un aparato productivo paralizado por la recesión.

Sin una Cancillería que aplique la ley nacional e interpele a los organismos multilaterales, la riqueza de la plataforma continental se transforma en un botín colonial que desfinancia el desarrollo nacional.

La soberanía no se negocia

La subordinación geopolítica tiene consecuencias directas sobre la integridad territorial. Cada barril que las empresas británicas extraen de la cuenca de Malvinas sin autorización es un retroceso en la soberanía política y la independencia económica del país. Mientras la Casa Rosada liquida el patrimonio público, en las aguas del Atlántico Sur la potencia colonial consolida su dominio a costa de la Patria.

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