La fachada de disciplina férrea que la Casa Rosada intenta proyectar volvió a volar por los aires. En las últimas horas, los pasillos del Senado y los despachos oficiales fueron escenario de un enfrentamiento desembozado: Patricia Bullrich marcó una distancia tajante con el núcleo íntimo de Javier Milei —liderado por su hermana Karina y el asesor Santiago Caputo—, disconforme con la distribución de lugares en las listas legislativas y la exclusión de sus colaboradores en las áreas estratégicas de toma de decisión.
Desde el entorno de la senadora dejaron trascender un ultimátum: el respaldo parlamentario del PRO residual ya no será automático. Las acusaciones de “soberbia infantil” y “manejo de secta” cruzaron de un bando al otro en una escalada que promete fracturar los bloques oficialistas en el Congreso de la Nación.
El derroche que desmiente el discurso libertario
Pero la interna política desnudó un costado todavía más irritante para la opinión pública. Según registros presupuestarios y fuentes del sector aeronáutico a las que accedió Info del Plata, las recientes giras de la delegación presidencial a foros internacionales y encuentros de afinidad ideológica en Europa y Estados Unidos demandaron erogaciones millonarias en contrataciones de aeronaves privadas, alojamiento en hoteles de lujo y viáticos diplomáticos extraordinarios.
Esta ostentación de recursos contrasta de manera obscena con las medidas de rigor fiscal aplicadas sobre la sociedad civil: mientras se rechazan los fondos para las universidades, se congelan los bonos jubilatorios y se auditan con fines de baja las pensiones por discapacidad, la cúpula del poder utiliza los fondos del Estado para financiar giras de autopromoción internacional y alimentar las vanidades de su séquito.
Análisis Doctrinario
El justicialismo enseña que la política es vocación de servicio y amor al prójimo, no un trampolín para los privilegios de una oligarquía cortesana. Los que prometieron terminar con los vicios de la vieja política reprodujeron en tiempo récord sus peores degeneraciones: mezquindades por un conchabo legislativo y un desprecio absoluto por las penurias del pueblo. Frente a la crueldad del ajuste, la única respuesta que ofrece el oficialismo es una comedia de enredos entre dirigentes que pelean por su metro cuadrado de poder mientras los argentinos no llegan al día quince.