La paciencia de la comunidad académica nacional llegó a su límite institucional. Esta mañana, representantes de los gremios docentes, federaciones estudiantiles y rectores de las universidades públicas de todo el país anunciaron formalmente la realización de una Marcha Federal Universitaria para el próximo jueves 15 de octubre.
La movilización, que promete repetir y superar las masivas convocatorias previas, tendrá como epicentro el Congreso de la Nación y se replicará de manera simultánea en las principales plazas de cada provincia argentina.
La desobediencia judicial como detonante
El llamado a las calles se precipitó luego de que el Gobierno ratificara su decisión de apelar la sentencia de la Justicia Federal que le ordenaba recomponer de inmediato las partidas de funcionamiento y actualizar los sueldos del personal universitario.
Decanos de las distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advirtieron esta mañana que el deterioro salarial alcanza marcas históricas, provocando un éxodo masivo de investigadores y profesores dedicados a la docencia y al desarrollo científico. A este cuadro se suma el congelamiento de las becas estudiantiles, que impide a decenas de miles de jóvenes de sectores vulnerables continuar sus estudios superiores.
Análisis Doctrinario
La universidad pública y gratuita, consolidada por el justicialismo en 1949, es el baluarte histórico de la soberanía argentina. En un país donde el hijo del obrero pudo graduarse de médico, ingeniero o científico, pretender estrangular presupuestariamente a las casas de altos estudios es un intento de reinstalar una sociedad de privilegios medievales. La soberanía no se reduce a resguardar una frontera geográfica; la soberanía reside en el cerebro de los investigadores y en las manos de los profesionales formados al servicio del pueblo. El 15 de octubre, la sociedad le pondrá un freno contundente en las calles a la barbarie cultural.