¡GOLPE DE NOCAUT A LOS BARRIOS! LLEGA OTRO TARIFAZO DEL 40% EN LUZ Y GAS Y LAS PYMES APAGAN LAS MÁQUINAS

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El Ente Regulador de la Electricidad y el Enargas publicaron los nuevos valores que regirán en las facturas de los próximos meses. Las subas golpean con dureza a los usuarios de ingresos medios y a los locales comerciales, que ya destinan más del 30% de su facturación bruta únicamente a mantener la luz y la calefacción encendidas.

La pretendida desaceleración de precios que el equipo económico celebra en despachos oficiales se estrella de frente contra el buzón de entrada de cualquier hogar o comercio argentino. Esta mañana, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) hicieron públicos los nuevos cuadros tarifarios que contemplan aumentos de entre el 35% y el 42% para usuarios residenciales y picos de hasta el 58% para pequeñas y medianas empresas.

La quita de subsidios a la generación energética, combinada con la actualización mensual indexada por la inflación mayorista, configuró una trampa mortal para la estructura de costos de los sectores productivos. Actividades electrointensivas de base barrial —como panaderías, carnicerías, heladerías de elaboración artesanal y talleres metalúrgicos livianos— reportan la llegada de facturas que oscilan entre los 800.000 y el millón y medio de pesos mensuales.

La agonía del comercio de cercanía

“No tenemos manera de trasladar semejante despropósito al mostrador porque la gente no tiene un peso en el bolsillo. Si aumento el kilo de pan para pagar la boleta de luz, no vendo nada y tengo que tirar la mercadería”, denunció esta mañana el titular de la Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires. El panorama se repite en cada centro comercial urbano: locales históricos con carteles de liquidación total y dueños que admiten que ya consumieron sus ahorros para sostener a los empleados.

Mientras tanto, los balances contables de las empresas transportistas y distribuidoras de energía reflejan ganancias operativas extraordinarias en dólares, sin la exigencia de planes obligatorios de inversión en infraestructura ni modernización de redes que eviten los cortes masivos previstos para el verano.

Destrucción del tejido productivo

El impacto trasciende el límite del comercio minorista e ingresa de lleno en la cadena fabril. Relevamientos de cámaras metalúrgicas bonaerenses indican que más del 60% de los talleres debió apagar maquinarias en horarios pico para reducir la potencia contratada, pasando a esquemas de producción reducida o turnos nocturnos forzados. Lejos de fomentar la competitividad que pregona el libre mercado, el encarecimiento desmedido de la energía convierte a la producción nacional en inviable frente a la invasión de productos importados que ingresan sin aranceles.

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