¡DESAMPARO PEDIÁTRICO! RENUNCIAS MASIVAS EN EL GARRAHAN Y ABRAZO AL HOSPITAL POR EL RECORTE SALARIAL

Profesionales de la salud realizaron una protesta masiva frente a las puertas del Hospital Garrahan. Denuncian sueldos que no alcanzan a cubrir el costo de vida. Más de cuarenta cirujanos y especialistas abandonaron sus cargos en el último mes. El Gobierno rechaza abrir una mesa paritaria de emergencia.

La crisis en la salud pública llegó a su límite más doloroso. Cientos de médicos, enfermeros y residentes rodearon esta mañana el Hospital Garrahan. El abrazo simbólico denunció el vaciamiento operativo de la institución. Las autoridades nacionales mantienen congeladas las partidas presupuestarias para insumos y salarios.

La situación es de extrema gravedad. En las últimas semanas se registraron cuarenta renuncias de profesionales altamente calificados. Se trata de cardiólogos, oncólogos y cirujanos infantiles con décadas de formación pública. Los médicos abandonan el hospital para migrar al sector privado o al exterior. Un especialista con guardia activa percibe salarios que no cubren el costo de la canasta familiar.

Cirugías demoradas y guardias al borde del colapso

La falta de personal impacta de forma directa sobre los pacientes. Hay demoras de varios meses en la asignación de turnos quirúrgicos. Familias de todo el país viajan a Buenos Aires y quedan varadas sin atención inmediata. Las salas de terapia intensiva funcionan con dotaciones mínimas de guardia.

Desde el Ministerio de Salud ratificaron que no habrá refuerzos presupuestarios en lo que queda del año. Afirman que las provincias deben asumir el financiamiento de sus pacientes derivados. Sin embargo, el Garrahan es un centro de referencia único en América Latina. Resuelve patologías complejas que ningún hospital provincial puede absorber.

Un modelo que castiga la vocación pública

Los residentes del hospital también alzaron la voz durante la jornada. Denuncian jornadas laborales de más de sesenta horas semanales con haberes miserables. La respuesta oficial fue la indiferencia y la amenaza de sanciones administrativas. Mientras tanto, los pasillos se llenan de padres desesperados que reclaman la continuidad de los tratamientos de sus hijos.

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