FRACTURA TOTAL EN EL SENADO: BULLRICH ESTALLÓ CONTRA CAPUTO POR EL PRESUPUESTO Y APUNTÓ A LA MESA CHICA DE KARINA MILEI

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El estallido del bloque libertario El clima en la Cámara Alta se volvió irrespirable para el oficialismo. Lo que debía ser un trámite de alineamiento disciplinario detrás del proyecto de Presupuesto 2027 derivó en un choque de proporciones entre la jefa del bloque de senadores libertarios, Patricia Bullrich, y el ministro de Economía, Luis Caputo. La tensión, que venía acumulándose en reuniones reservadas, explotó cuando la titular de la bancada advirtió que no convalidará un paquete presupuestario construido sobre variables macroeconómicas ficticias y un hermetismo absoluto respecto a las partidas discrecionales.

Según confiaron a Info del Plata operadores legislativos con acceso directo al despacho del bloque, Bullrich fue tajante ante sus pares: afirmó sentirse «tomada de tonta» por el Palacio de Hacienda. La senadora reprochó que el equipo económico pretende que los legisladores defiendan en el recinto recortes brutales sobre áreas sensibles sin tener acceso al detalle fino de las reasignaciones, mientras se dibujan pautas de inflación y recaudación que no resisten el menor cotejo con la realidad cotidiana de los comercios y las industrias del país.

El choque con Karina Milei y el triángulo de poder La queja de Bullrich no quedó encerrada en los despachos del Congreso. Trascendió de inmediato como un dardo dirigido a la Secretaría General de la Presidencia, bajo el mando de Karina Milei, y a los asesores del círculo íntimo que exigen sumisión parlamentaria automática sin otorgar respuestas políticas. Desde la Casa Rosada intentaron minimizar el conflicto calificándolo de «rispideces lógicas de la negociación técnica», pero en los pasillos legislativos la lectura es otra: el bloque oficialista no está dispuesto a inmolarse frente a gobernadores de la oposición y reclamos sociales crecientes por defender un esquema de números adulterados.

El cortocircuito no es menor. Mientras el Ejecutivo le exige a las provincias un ajuste redoblado bajo amenaza de asfixia fiscal, su propia jefa de bancada cuestiona la solvencia moral y técnica del ministro de Economía. Las advertencias de Bullrich apuntan a la imposibilidad fáctica de aprobar el texto tal como fue remitido, abriendo un frente de negociación forzosa que debilita la posición de fuerza con la que el presidente Javier Milei pretendía imponer su agenda.

La mentira contable como método de gobierno La rebelión interna desnuda la crisis estructural del relato oficialista. El pretendido «déficit cero» y los supuestos superávits que el gobierno publicita en transmisiones oficiales no son más que un artificio contable sostenido a costa de destruir el poder adquisitivo de los jubilados, desfinanciar los hospitales públicos, paralizar la obra pública nacional y asfixiar a las pequeñas y medianas empresas. Cuando la propia tropa parlamentaria desconfía de los números de Caputo, queda en evidencia que el plan económico no cuenta con sustentabilidad técnica ni respaldo institucional.

El fuego amigo deja al oficialismo en una posición de extrema debilidad en el Senado. Lejos de la pretendida solidez monolítica, el gobierno muestra fisuras insalvables donde los responsables del ajuste comienzan a pasarse facturas públicas para no quedar pegados al costo social del descalabro económico.

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