Mientras el Gobierno festeja números de planilla Excel, el pueblo no llega a la mesa: las ventas en supermercados se desplomaron un 7% en marzo y el 2026 perfila como un año de privaciones.
La “libertad” llegó, pero solo para elegir qué comida sacar del changuito. El último informe sobre consumo masivo confirma lo que cualquier vecino siente al pisar el almacén: el bolsillo no aguanta más. Los datos preliminares de marzo son una bofetada a la realidad que intenta dibujar la Rosada: las ventas en supermercados volvieron a derrumbarse entre un 6% y un 7%, marcando un primer trimestre de terror para las familias argentinas.
La recesión que impone el actual modelo económico está haciendo estragos. Ya no se trata de privarse de un lujo; la caída del 9% en los mayoristas demuestra que hasta los que buscaban stockearse para ganarle a la inflación tiraron la toalla. Sin poder adquisitivo y con el fantasma del desempleo recorriendo las fábricas, el consumo de alimentos, bebidas y artículos de limpieza se convirtió en un campo minado donde solo crecen las deudas.
El Interior resiste, pero el AMBA es un desierto de ventas
La crueldad del ajuste se siente con especial saña en el Conurbano y la Capital Federal. Según trascendió de la consultora Scentia, los autoservicios del interior muestran una leve resistencia, impulsados quizás por sectores extractivos que no derraman un peso en la mesa de los laburantes bonaerenses.
En el AMBA, la situación es terminal. Las grandes cadenas, que supieron florecer bajo el amparo de programas que protegían la mesa de los argentinos, hoy lucen góndolas tristes. La brecha de precios se acortó, pero no porque los productos bajaron, sino porque el ajuste salvaje igualó a todos hacia abajo.
“Vemos un año de estancamiento y miseria”, confiesan por lo bajo desde las principales empresas alimenticias, esas mismas que hoy ven cómo sus productos quedan juntando tierra en las estanterías porque la gente ya no tiene con qué pagar.
Radiografía del derrumbe: Los números que el Gobierno oculta
| Canal de Venta | Caída en Marzo (Estimada) |
| Supermercados | -7% |
| Mayoristas | -9% |
| Autoservicios | -4% |
| Hogares con menos ingresos | Nivel Crítico |
¿Hay luz al final del túnel? Solo para los amigos del poder
Mientras el especialista Guillermo Oliveto habla de una “economía dual” donde el petróleo, la minería y el agro son los únicos motores encendidos, para el ciudadano de a pie —el que vive del comercio, la industria y la construcción— el panorama es de una oscuridad total. Estos tres últimos sectores, los que realmente generan empleo genuino, están heridos de muerte.
El informe de la Cámara de Comercio es lapidario: la falta de crédito y una inflación que no da tregua (encadenando meses por encima del 3%) terminaron de aniquilar la capacidad de gasto. El 2026 ya se perfila como el año donde comer pasó a ser un privilegio. ¿Hasta cuándo va a aguantar el pueblo este experimento de hambre? En las barriadas la respuesta es clara: la heladera no miente, y hoy, gracias a las políticas de este Gobierno, la heladera solo tiene agua y boletas de luz impagables.