Detrás de las celebraciones gubernamentales por la baja del índice general de inflación y la exhibición de superávits primarios en planillas de cálculo, el segmento más vulnerable de la sociedad argentina atraviesa una situación de emergencia humanitaria. El último informe elaborado por la Defensoría de la Tercera Edad arrojó un número demoledor: la Canasta Básica de los Adultos Mayores trepó a los $985.000 mensuales, contemplando únicamente gastos esenciales de vivienda, alimentación equilibrada, medicamentos y servicios básicos.
Frente a este costo ineludible de supervivencia, el ingreso de más de cuatro millones y medio de jubilados y pensionados que perciben el haber mínimo —junto a un bono complementario que la administración nacional mantiene frizado en $70.000 hace meses para licuarlo contra los precios— ronda apenas los $320.000. La brecha es abismal: el ingreso previsional básico cubre hoy únicamente el 32,5% del costo de vida real.
EL IMPACTO DE LA MOTOSIERRA EN LA SALUD: REMEDIOS POR LAS NUBES
El componente que dinamitó el presupuesto de la tercera edad es el gasto en farmacia. Desde la asunción de la actual gestión, los precios de los medicamentos de prescripción para tratamientos crónicos (hipertensión, diabetes, problemas coronarios y artrosis) se incrementaron más de un 280%, superando con holgura cualquier índice de movilidad.
A este incremento de precios se le sumó la decisión administrativa del PAMI de achicar drásticamente el listado de remedios con cobertura al 100%, restringiendo los subsidios sociales e imponiendo requisitos burocráticos que expulsaron a miles de afiliados del beneficio. Farmacéuticos de todo el territorio nacional alertan sobre un fenómeno sanitario alarmante: jubilados que dejan recetas en los mostradores, compran comprimidos sueltos por día o toman la pastilla día por medio, arriesgando su cuadro clínico ante la imposibilidad material de pago.
EL VERDADERO SOSTÉN DEL SUPERÁVIT FISCAL
Los informes de ejecución presupuestaria del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) desnudan la mentira oficial sobre el origen del ajuste: el mayor recorte del gasto público nacional durante el último año y medio no recayó sobre la estructura política ni sobre los privilegios del sector financiero, sino directamente sobre las jubilaciones y pensiones contributivas.
El sistema previsional aportó cerca del 30% de todo el ahorro fiscal ejecutado por el Ministerio de Economía a cargo de Luis Caputo. Dicho en términos concretos: el mentado equilibrio financiero de la administración libertaria se financia confiscando el poder de compra de quienes aportaron tres y cuatro décadas a las arcas del Estado.
EXIGENCIA DE RESPUESTAS ANTE UNA CRISIS MORAL
La situación habitacional de aquellos adultos mayores que alquilan o deben afrontar gastos de expensas y tarifas dolarizadas de gas y energía eléctrica completa un cuadro de desesperación absoluta. Organizaciones de jubilados, sindicatos y centros comunitarios multiplican ollas populares y comedores para abuelos en centros urbanos, una escena desgarradora para un país que produce alimentos y energía en abundancia.
La reconstrucción de la Argentina no puede cimentarse sobre el abandono sistemático de quienes construyeron la infraestructura, la industria y la vida cívica nacional. Resulta urgente una recomposición de emergencia de los haberes, el restablecimiento irrestricto de la cobertura farmacológica al 100% para patologías crónicas y la restitución de la movilidad previsional vinculada a la recaudación y los salarios reales.