Después de una semana marcada por tropiezos legislativos, tensión política y una ley de propiedad privada que salió modificada, el Gobierno intenta recuperar el control de la agenda. Sociedades, pliegos judiciales y Súper RIGI aparecen ahora como las cartas de una Casa Rosada que necesita mostrar conducción.
El Gobierno de Javier Milei vuelve a enfrentar una semana delicada en el Congreso. Después de una sucesión de tropiezos que dejó al descubierto las dificultades del oficialismo para ordenar votos, aliados y estrategias, los libertarios intentarán recomponer su posición en el Senado y recuperar una iniciativa política que viene mostrando grietas cada vez más visibles.
La señal quedó expuesta tras el tratamiento de la denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El proyecto obtuvo media sanción en el Senado, pero llegó al final de su recorrido en la Cámara alta con modificaciones y en medio de una jornada políticamente cargada. La sesión fue presidida por Bartolomé Abdala porque Victoria Villarruel se encontraba ejerciendo la Presidencia de la Nación durante el viaje de Javier Milei a Ecuador y Colombia.
UNA SEMANA PARA INTENTAR RECUPERAR EL CONTROL
Ahora el oficialismo necesita cambiar rápidamente la imagen de desorden. La agenda parlamentaria muestra movimiento: este lunes 10 de agosto está prevista una reunión de la Comisión de Legislación General para avanzar con el proyecto de Ley General de Sociedades, una iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo.
No se trata solamente de llenar casilleros en el calendario legislativo. El problema político para la Casa Rosada es demostrar que todavía puede conducir una agenda propia sin convertir cada proyecto importante en una negociación interminable y plagada de sobresaltos. El Congreso volvió a convertirse en el lugar donde aparecen con mayor crudeza los límites de un oficialismo que no dispone de mayorías automáticas.
Durante los últimos meses, La Libertad Avanza debió negociar proyecto por proyecto. Esa fragilidad adquiere otra dimensión cuando comienzan a acumularse iniciativas económicas, institucionales y judiciales que el Ejecutivo considera prioritarias. Cada votación exige acuerdos, concesiones y conversaciones con sectores que pueden acompañar una iniciativa y rechazar la siguiente.
PLIEGOS JUDICIALES Y SÚPER RIGI EN EL CENTRO DE LA ESCENA
La Comisión de Acuerdos continuará esta semana con las audiencias públicas destinadas a tratar designaciones judiciales. El cronograma oficial contempla una audiencia el miércoles 12 de agosto a las 11 y otra el jueves 13, dentro de un proceso que involucra a decenas de postulantes para distintos cargos de la Justicia y el Ministerio Público.
Ese terreno representa uno de los pocos espacios donde el Senado logró mostrar avances concretos durante las últimas semanas. El 16 de julio, por ejemplo, la Cámara alta aprobó 29 pliegos correspondientes a magistrados y funcionarios judiciales, además de 26 ascensos diplomáticos.
Sin embargo, la pulseada económica volverá rápidamente al centro de la escena. El miércoles 12 de agosto, a las 16, las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional e Inversión y Legislación General tienen previsto reunirse conjuntamente para continuar analizando el denominado Súper RIGI, oficialmente presentado como Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias.
Allí volverá a ponerse a prueba la capacidad política del Gobierno. La discusión involucra uno de los ejes centrales de la estrategia económica libertaria: atraer grandes inversiones mediante un esquema específico de incentivos. Para la Casa Rosada conseguir avances legislativos sería una señal necesaria después de semanas en las que la discusión pública estuvo dominada, una y otra vez, por conflictos internos y dificultades parlamentarias.
CUANDO EL PROBLEMA YA NO ES SOLO LA OPOSICIÓN
El escenario también deja una conclusión incómoda para el oficialismo. Resulta cada vez más difícil explicar todos los traspiés exclusivamente por la resistencia de la oposición. Cuando una fuerza gobierna debe administrar sus votos, construir mayorías y anticipar los conflictos antes de llegar al recinto.
Eso es precisamente lo que quedó bajo discusión después de las últimas sesiones. La responsabilidad política comenzó a circular puertas adentro mientras distintos sectores intentaban despegarse de los costos de las derrotas o modificaciones parlamentarias. En lugar de transmitir una conducción uniforme, el oficialismo terminó proyectando la imagen de una estructura donde las responsabilidades pueden convertirse rápidamente en una disputa interna.
Argentina atraviesa, además, un momento en el que la actividad parlamentaria tiene consecuencias concretas sobre la economía, la producción, la Justicia y la vida cotidiana. Por eso, cada pelea dentro del Gobierno deja de ser simplemente una anécdota del Congreso cuando retrasa decisiones o profundiza la incertidumbre política.
LA CASA ROSADA NECESITA RESULTADOS
La estrategia libertaria para esta semana parece clara: cambiar la conversación, acelerar comisiones y exhibir una agenda nuevamente en marcha. Ley General de Sociedades, pliegos judiciales y Súper RIGI serán las principales pruebas de ese intento.
Pero llenar el calendario no alcanza para resolver el problema de fondo. El verdadero examen será comprobar si el Gobierno puede transformar reuniones y negociaciones en mayorías concretas sin volver a quedar atrapado en errores propios.
Después de semanas agitadas, Milei necesita algo más que iniciativa comunicacional. Necesita resultados políticos.
El Senado será, otra vez, el escenario donde se sabrá si el oficialismo consiguió ordenar su tropa o si la crisis de conducción parlamentaria apenas está comenzando.