“¿LES PUSIERON UNA PISTOLA EN LA CABEZA?”: MILEI RESPONDIÓ A LAS FAMILIAS ENDEUDADAS EN MEDIO DE UNA MORA RÉCORD

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Mientras millones de argentinos enfrentan dificultades para pagar tarjetas y préstamos, el Presidente descartó un alivio estatal y sostuvo que endeudarse fue una decisión personal. La mora de los hogares llegó al 12,8%, el nivel más alto en más de dos décadas.

En un momento en el que cada vez más familias argentinas acumulan deudas y tienen problemas para cumplir con las cuotas, Javier Milei volvió a dejar una definición que seguramente encenderá la discusión política y social. Consultado por quienes tomaron créditos y hoy no pueden pagarlos, el Presidente respondió: “¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?”.

La declaración llega mientras la morosidad de las familias argentinas atraviesa números particularmente delicados. Según los datos citados, la irregularidad en los créditos de los hogares alcanzó en mayo el 12,8%, el registro más alto de los últimos veinte años.

No se trata solamente de una estadística financiera. Detrás de cada porcentaje aparecen hogares que utilizaron tarjetas, créditos personales o distintas formas de financiamiento y que ahora acumulan atrasos.

MILEI DESCARTÓ QUE EL ESTADO SALGA AL RESCATE

Frente a ese escenario, el Presidente rechazó impulsar medidas generales de alivio para los deudores. Su posición es que los créditos son acuerdos entre privados y que cualquier mecanismo de refinanciación debe resolverse fundamentalmente entre las entidades financieras y sus clientes.

“Si yo me meto entre los privados, le voy a tener que tocar el bolsillo a otro, y eso me parece que está mal”, sostuvo Milei.

El mandatario insistió además en que quien solicita un préstamo debe asumir la responsabilidad de esa decisión. Precisamente en ese contexto apareció la frase que mayor repercusión generó: “¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?”.

La discusión aparece en un escenario donde el endeudamiento cotidiano dejó de limitarse a grandes compras. Para numerosos hogares, la tarjeta de crédito y los préstamos personales forman parte de la administración habitual del presupuesto familiar.

LOS CRÉDITOS PERSONALES, EN EL CENTRO DEL PROBLEMA

Los números muestran con claridad dónde está una de las principales señales de alarma. La mora en los créditos personales llegó al 15,9% durante mayo, unos 10,4 puntos porcentuales por encima del mismo período del año anterior.

Las tarjetas de crédito tampoco quedaron al margen. La irregularidad alcanzó el 13,1%, mientras que los préstamos prendarios registraron una mora del 7,7%. En los hipotecarios, en cambio, el porcentaje se ubicó en el 1,6%.

Otro dato agrega dimensión al problema: alrededor de 1,3 millones de personas presentan atrasos tanto con bancos como con entidades financieras no bancarias. Es decir, el endeudamiento de una parte de la población ya atraviesa simultáneamente diferentes canales de crédito.

EL PRESIDENTE APUESTA A QUE LA MACROECONOMÍA RESUELVA EL PROBLEMA

Milei sostiene que la respuesta debe llegar a través de una mejora general de la economía. Según su explicación, una reducción del riesgo país y de la inflación permitiría que bajen las tasas de interés y aparezcan créditos con mejores condiciones y plazos más extensos.

“Todo lo que podemos hacer desde la macroeconomía lo hacemos”, afirmó.

El Presidente también proyectó un escenario fuertemente optimista para los próximos meses y aseguró que una reducción del riesgo país podría traducirse en mayor crecimiento, mejores ingresos, recuperación del consumo, suba de salarios y descenso de la pobreza.

Además, sostuvo que recibió el país con un nivel de pobreza del 57% y afirmó que actualmente se encuentra en el 29%. A partir de esos números, defendió que “la dirección es la correcta”.

Sin embargo, el contraste que instala la propia discusión es difícil de ignorar: mientras el Gobierno exhibe indicadores macroeconómicos para argumentar que la economía avanza hacia una normalización, una cantidad creciente de hogares registra dificultades concretas para afrontar sus compromisos financieros.

“NO VOY A HACER POPULISMO”

El Presidente también descartó modificar su estrategia económica para establecer mecanismos de asistencia relacionados con el consumo o las deudas.

“No voy a hacer populismo. Voy a morir con las botas puestas. No me voy a mover de hacer las cosas bien”, afirmó.

Milei vinculó además parte del incremento de la morosidad con acciones de la oposición y sostuvo que trasladar el problema de las deudas privadas al Estado significaría hacer que el conjunto de la sociedad afronte decisiones tomadas individualmente.

La definición presidencial deja así abierto un debate mucho más profundo que una discusión bancaria: qué responsabilidad debe asumir el Estado cuando el endeudamiento de las familias alcanza niveles extraordinarios y hasta dónde una deuda puede considerarse únicamente un problema entre privados.

Mientras desde la Casa Rosada se proyecta una economía con menores tasas, crecimiento y recuperación de los ingresos, los números actuales muestran otra fotografía que golpea directamente a los hogares: créditos personales con casi 16% de mora, tarjetas por encima del 13% y 1,3 millones de argentinos atrasados simultáneamente con bancos y entidades no financieras.

En ese contexto, la frase “¿les pusieron una pistola en la cabeza?” inevitablemente queda en el centro de la escena. Porque detrás de la discusión sobre responsabilidad individual y disciplina económica aparecen millones de argentinos haciendo cuentas para determinar qué deuda pagar primero y cómo conseguir que el sueldo alcance hasta fin de mes.

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