¡SUPERÁVIT CON EL HAMBRE DEL PUEBLO! CAPUTO CELEBRA NÚMEROS FISCALES CONFISCANDO EL SUELDO DE LOS TRABAJADORES Y AHOGANDO A LAS PROVINCIAS

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El Ministerio de Economía volvió a desplegar su maquinaria propagandística para celebrar el resultado fiscal del último mes, anunciando con bombos y platillos un superávit primario de más de $1,4 billones y un resultado financiero positivo tras el pago de intereses de deuda. Sin embargo, detrás del festejo en redes sociales y la frialdad de las planillas de cálculo, el desglose pormenorizado de las cuentas públicas expone la naturaleza regresiva, extractiva e inhumana del programa que comandan Javier Milei y Luis Caputo.

El denominado “ancla fiscal” no se originó en una mayor recaudación derivada de la actividad fabril o el comercio pujante, sino en una confiscación directa sobre los ingresos del trabajo formal y el abandono financiero del interior del país.

El regreso de la pesadilla: Ganancias sobre los asalariados El principal motor de los ingresos que permitieron maquillar las cuentas oficiales fue el pleno impacto de la restitución del Impuesto a las Ganancias sobre la cuarta categoría, contemplado en el paquete fiscal. Cerca de un millón de trabajadores en relación de dependencia —médicos, docentes universitarios, petroleros, camioneros, bancarios y metalúrgicos calificados— vieron recortados sus ingresos de bolsillo en sumas que van desde los $100.000 hasta superar los $400.000 mensuales.

Mientras los sectores concentrados del capital financiero y las grandes corporaciones gozan de regímenes especiales y exenciones impositivas, el peso del ajuste recae sobre el lomo de la clase trabajadora registrada. La ecuación libertaria es tan perversa como simple: le quitan dinero circulante a los trabajadores para mostrar solvencia ante los acreedores extranjeros y el Fondo Monetario Internacional.

El ahogo al federalismo productivo La otra pata sobre la que descansa el superávit contable es la parálisis de las transferencias a las provincias. Los envíos no automáticos sufrieron un desplome real interanual superior al 80%, paralizando obras de infraestructura sanitaria, escuelas, rutas y mantenimiento de servicios básicos en el interior del país.

El Gobierno central retiene indebidamente fondos coparticipables y recaudaciones específicas (como el impuesto a los combustibles) en la Casa Rosada para acumular caja, obligando a los gobernadores a extremar medidas de contingencia que terminan perjudicando la atención médica, la seguridad y la educación de millones de argentinos.

La posición doctrinaria de Info del Plata Para el peronismo doctrinario, las cuentas públicas deben ser un reflejo del bienestar social y la grandeza de la Nación, nunca una herramienta de expoliación al servicio de la timba especulativa. El General Juan Domingo Perón fue categórico: el trabajo es un derecho y un deber, y quien produce con su esfuerzo debe recibir una retribución digna que garantice la felicidad de su hogar y la movilidad social de sus hijos.

El salario no es ganancia; es el sustento básico del consumo interno que mantiene vivas a las PyMEs y a la industria nacional. Festejar un superávit financiero a costa del endeudamiento familiar, el cierre de comercios y la asfixia de las provincias no es pericia económica: es una tragedia social y una traición al pacto federal que sustenta la República Argentina.

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