SE TERMINÓ EL FESTEJO: LA INFLACIÓN VOLVIÓ A SUBIR Y EL BOLSILLO LE PONE UN FRENO AL RELATO DE MILEI

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La inflación de julio fue del 2,1% y volvió a acelerarse después del 1,9% de junio. Mientras el Gobierno intenta sostener la reducción de los precios como su principal bandera económica, alimentos, salud, vivienda y servicios continúan aumentando.

LA INFLACIÓN VOLVIÓ A ENCENDER LA ALARMA

La inflación volvió a subir y dejó una señal incómoda para el Gobierno de Javier Milei. Durante julio de 2026, los precios aumentaron 2,1%, mientras que en los primeros siete meses del año acumularon un 19,3%. La variación interanual llegó al 33,8%.

El dato interrumpe la baja que se había registrado en los meses anteriores. Junio había terminado con una inflación mensual del 1,9%. Julio volvió a colocar el indicador por encima del 2% y demostró que la batalla contra los precios todavía está lejos de poder considerarse terminada.

Pero la discusión más importante no ocurre dentro de una planilla de cálculo. Pasa en el supermercado, en la farmacia y cuando llegan las facturas. Alimentos y bebidas subieron 2%, salud aumentó 2,5% y vivienda, agua, electricidad y gas avanzaron 2,2% durante julio.

LOS SERVICIOS CORREN MÁS RÁPIDO QUE EL PROMEDIO

Otro número pone todavía más presión sobre los hogares. Los bienes aumentaron 1,6%, pero los servicios treparon 3,1% solamente durante julio. En doce meses, los servicios acumularon un incremento del 42,5%.

Eso significa tarifas, alquileres, transporte, comunicaciones y otros gastos que llegan todos los meses y que no pueden eliminarse fácilmente del presupuesto familiar.

El Gobierno puede destacar que la inflación está muy lejos de los niveles registrados al comienzo de su administración. Ese dato forma parte de la realidad. Sin embargo, también forma parte de la realidad que los precios no están bajando: continúan aumentando.

Para el argentino que vive de un sueldo o de una jubilación, esa diferencia es fundamental. La inflación puede desacelerarse, pero si el ingreso no acompaña, cada aumento sigue achicando el changuito.

La verdadera prueba económica ya no está solamente en conseguir que el IPC sea más bajo. Está en lograr que una familia vuelva a sentir que el sueldo alcanza hasta fin de mes.

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