TRAMPA DE ASFALTO EN BERAZATEGUI: DOS JÓVENES GRAVES TRAS CHOCAR Y PRENDERSE FUEGO EL AUTO

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Dos jóvenes de 18 años permanecen internados luego de que el Peugeot 206 en el que viajaban pisara una boca de tormenta sin tapa, perdiera el control y terminara incendiado. Los vecinos aseguran que habían denunciado reiteradamente el peligro, pero la solución nunca llegó.

El accidente en Berazategui que dejó a dos jóvenes gravemente heridos volvió a poner en discusión el estado de las calles y la falta de respuestas ante los reclamos vecinales. Un Peugeot 206 perdió el control después de pasar sobre una boca de tormenta sin tapa, chocó violentamente contra un árbol y terminó envuelto en llamas.

La brutal secuencia ocurrió el domingo 19 de julio en el cruce de la avenida Presidente Néstor Kirchner y la calle 17. Sin embargo, las imágenes se conocieron varios días más tarde, cuando comenzó a circular el video registrado por una cámara de seguridad de la zona.

En la grabación puede observarse cómo el vehículo pasa sobre la alcantarilla, se desestabiliza y sale despedido hacia un costado. Después del primer impacto, el automóvil da varios trompos, golpea contra otro rodado que circulaba en el mismo sentido y comienza a incendiarse.

DOS JÓVENES ATRAPADOS EN UNA PESADILLA

Los dos ocupantes, ambos de 18 años, tuvieron que ser rescatados en medio de una escena desesperante. Personal de emergencia intervino rápidamente y los trasladó de urgencia a un centro de salud, donde permanecen internados con lesiones de gravedad.

Mientras los jóvenes luchan por recuperarse, las imágenes provocaron conmoción e indignación. Lo que debía ser un recorrido habitual terminó convertido en una verdadera pesadilla por una abertura peligrosa ubicada en plena avenida.

Según denunciaron residentes del barrio, la tapa de la boca de tormenta había quedado floja después de una refacción realizada anteriormente. A pesar de los reiterados avisos, el problema no habría sido solucionado antes del choque.

El accidente en Berazategui podría haber tenido consecuencias todavía más dramáticas. La velocidad del impacto, la destrucción del vehículo y el posterior incendio muestran la violencia de un episodio que no puede ser reducido a una simple fatalidad del tránsito.

LOS VECINOS DICEN QUE HABÍAN ADVERTIDO EL PELIGRO

La difusión del video reavivó el enojo de quienes viven y circulan diariamente por el lugar. Los habitantes sostienen que la alcantarilla representaba un riesgo conocido y que existieron pedidos para que fuera reparada correctamente.

A más de una semana del siniestro, todavía podían observarse restos del vehículo sobre la calzada, daños en el árbol contra el que chocó el Peugeot y un cantero completamente destruido. Distintos sectores de la avenida también continuaban afectados por trabajos y obras.

La seguridad vial no depende únicamente de la conducta de los automovilistas. También exige calles transitables, señalización adecuada, controles permanentes y respuestas rápidas cuando los vecinos advierten que existe un peligro.

Cuando una tapa queda suelta o directamente falta en una avenida, cualquier conductor puede convertirse en víctima. No se trata de una cuestión partidaria ni de una discusión menor: se trata de proteger la vida de los ciudadanos y evitar que una falla previsible termine provocando una tragedia.

UNA CALLE NO PUEDE CONVERTIRSE EN UNA RULETA RUSA

El reclamo popular es tan sencillo como urgente: las obras públicas deben estar al servicio de la comunidad y no convertirse en obstáculos capaces de poner vidas en riesgo. Cada denuncia desatendida aumenta la posibilidad de que otro vecino sufra un episodio similar.

Desde una mirada profundamente social, resulta indispensable determinar qué ocurrió con esa boca de tormenta, cuándo fue intervenida y por qué habría permanecido en condiciones peligrosas. También será necesario establecer si existieron advertencias previas y qué medidas se adoptaron después del accidente.

Dos familias atraviesan horas de angustia mientras esperan la recuperación de los jóvenes. Detrás del auto destruido y de las impactantes imágenes existen personas, sueños y seres queridos que reclaman respuestas.

La prevención no puede llegar después del choque. Tampoco alcanza con reparar una calle cuando el daño ya está hecho. La verdadera justicia social comienza cuando el Estado escucha, mantiene el espacio público y garantiza que volver a casa no se transforme en una misión de supervivencia.

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