MILEI SE QUEDA SIN VOTOS: LAS PASO LE EXPLOTAN EN LA CARA Y LOS GOBERNADORES PONEN CONDICIONES

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La Casa Rosada pretendía borrar definitivamente las elecciones primarias, pero la resistencia de sus propios aliados obligó al oficialismo a retroceder. Ahora analiza suspenderlas solamente en 2027 o convertirlas en optativas, mientras toda la maquinaria libertaria empieza a trabajar para la reelección presidencial.

El Gobierno no tiene los votos para eliminar las PASO y la reforma política que Javier Milei presentó como una transformación definitiva comenzó a convertirse en otro dolor de cabeza para la Casa Rosada. La resistencia de gobernadores, aliados parlamentarios y bloques provinciales obligó al oficialismo a estudiar alternativas que hasta hace pocas semanas rechazaba.

Aunque el Congreso permanece en receso de invierno, las negociaciones políticas nunca se detuvieron. Detrás de las puertas de Balcarce 50, funcionarios y operadores libertarios buscan evitar que uno de los proyectos prioritarios del Ejecutivo termine derrotado antes de llegar al recinto.

La discusión tendrá consecuencias directas sobre la conformación de las alianzas electorales de 2027. Por ese motivo, gobernadores y dirigentes provinciales comenzaron a utilizar su apoyo legislativo como una herramienta de negociación frente a una administración nacional que necesita votos y no puede imponer por sí sola sus condiciones.

LA MOTOSIERRA ELECTORAL CHOCÓ CONTRA EL CONGRESO

La reforma electoral enviada por el Poder Ejecutivo contiene 78 artículos e incluye la eliminación definitiva de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Además, propone modificar las reglas para el reconocimiento de los partidos políticos, alterar el financiamiento de las campañas e introducir otros cambios en el sistema electoral.

Desde el inicio de su gestión, Javier Milei presentó a las PASO como un gasto innecesario. Sin embargo, el problema para el oficialismo no es solamente económico. Muchos gobernadores necesitan las primarias para ordenar sus disputas internas y evitar que la Casa Rosada les imponga candidatos desde Buenos Aires.

Frente a esa resistencia, La Libertad Avanza comenzó a reconocer que no cuenta con los apoyos suficientes. La motosierra electoral encontró un límite concreto: los votos que faltan en el Congreso y la decisión de varias provincias de defender sus propios intereses políticos.

Patricia Bullrich participó de las primeras conversaciones en el Senado, mientras Diego Santilli quedó encargado de profundizar el diálogo con los mandatarios provinciales. El nuevo jefe de Gabinete intenta construir una mayoría que permita aprobar, aunque sea parcialmente, la reforma impulsada por Milei.

No obstante, los aliados ya dejaron una advertencia. El respaldo a otras leyes no significa que aceptarán automáticamente una modificación electoral diseñada alrededor de las necesidades presidenciales.

SANTILLI BUSCA VOTOS ENTRE LOS GOBERNADORES

Diego Santilli recibió en la Casa Rosada al gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, en medio de una serie de encuentros destinados a reconstruir relaciones con las provincias. El antecedente electoral de 2025 todavía pesa sobre las conversaciones.

Durante aquella elección, los libertarios no lograron cerrar un acuerdo con el oficialismo correntino y decidieron competir por afuera. El resultado fue una dura derrota para La Libertad Avanza, que comprobó que la marca presidencial no siempre alcanza para doblegar a las estructuras políticas provinciales.

Karina Milei también comenzó a preparar sus propios movimientos. Como secretaria general de la Presidencia y titular del partido libertario, tiene previsto mantener reuniones con dirigentes y gobernadores aliados de diferentes distritos.

La funcionaria viajaría a Chaco para encontrarse con Leandro Zdero. Asimismo, podrían producirse contactos con Raúl Jalil en Catamarca y con el espacio conducido por Gerardo Zamora en Santiago del Estero.

Desde la Casa Rosada aseguran mantener una buena relación con trece gobernadores. Sin embargo, el respaldo está lejos de ser incondicional. Los mandatarios observan las encuestas, miden el impacto del ajuste en sus territorios y esperan conocer qué ofrecerá el Gobierno antes de comprometer sus votos.

Cada provincia tiene sus propias internas, necesidades económicas y estrategias electorales. Por eso, los gobernadores no quieren entregar sus estructuras a cambio de promesas que podrían desaparecer después de las elecciones.

SUSPENSIÓN, PASO OPTATIVAS O UN TRAJE A MEDIDA

Ante la falta de apoyo para eliminar definitivamente las primarias, el oficialismo analiza suspenderlas únicamente durante 2027. De esa manera, Milei podría competir por su reelección sin atravesar una elección interna nacional, pero el sistema seguiría vigente para futuros comicios.

Otra alternativa consiste en convertir las PASO en optativas. Bajo ese esquema, solamente participarían los partidos o alianzas que necesiten resolver una interna entre dos o más listas.

También apareció la propuesta de habilitar listas colectoras. Ese mecanismo permitiría que diferentes candidatos provinciales compartieran una misma candidatura presidencial. Hasta el momento, los gobernadores que acercaron esa iniciativa no recibieron una respuesta definitiva.

La discusión revela que la pretendida reforma estructural podría terminar convertida en un traje confeccionado a la medida de las necesidades electorales de La Libertad Avanza. El discurso de reducir gastos quedó mezclado con una negociación cuyo objetivo principal es ordenar el camino hacia la reelección de Javier Milei.

En el propio oficialismo reconocen que toda la estrategia para 2027 estará subordinada a la continuidad del Presidente. Esa confesión deja al descubierto una prioridad preocupante: mientras la emergencia social golpea a trabajadores, jubilados, comerciantes y pequeñas empresas, la Casa Rosada concentra buena parte de su energía en asegurar su supervivencia política.

EL PODER PIENSA EN 2027 Y EL PUEBLO SOBREVIVE EL PRESENTE

La Argentina atraviesa una realidad en la que miles de familias deben elegir qué gasto postergar para llegar a fin de mes. Los salarios continúan bajo presión, las jubilaciones pierden capacidad de compra y las pequeñas empresas enfrentan enormes dificultades para sostener sus fuentes de trabajo.

Pese a ese escenario, el Gobierno dedica reuniones, viajes y negociaciones a modificar las reglas de una elección que todavía está lejos. La urgencia de la sociedad parece ocupar un segundo plano frente a la obsesión presidencial por construir un nuevo mandato.

Desde una mirada nacional y popular, la democracia no puede limitarse a diseñar calendarios convenientes para quienes gobiernan. La soberanía política exige reglas claras, participación ciudadana y respeto por las decisiones de cada provincia.

Asimismo, la justicia social demanda que el Estado coloque en primer lugar el trabajo, la producción, los salarios y la protección de los sectores más vulnerables. Ninguna ingeniería electoral puede ocultar indefinidamente el sufrimiento cotidiano de un pueblo castigado por el ajuste.

El peronismo doctrinario sostiene que la política debe ser una herramienta para garantizar la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación. Cuando las instituciones se utilizan solamente para conservar el poder, esa política pierde su sentido colectivo y se transforma en una disputa entre dirigentes alejada de las necesidades reales.

EL 6 DE AGOSTO COMIENZA LA BATALLA

El Congreso retomará su actividad el próximo 6 de agosto. Para esa fecha, el Gobierno pretende impulsar una sesión con varios de los proyectos que considera fundamentales.

La reforma electoral será uno de los puntos más conflictivos. Antes de llevarla al recinto, el oficialismo deberá decidir si insiste con la eliminación completa de las PASO o acepta alguna de las alternativas reclamadas por sus aliados.

Mientras tanto, los gobernadores seguirán negociando y los bloques provinciales harán valer cada voto. La Casa Rosada quería imponer una reforma definitiva, pero terminó atrapada en su propia debilidad parlamentaria.

Milei prometió terminar con las PASO de un solo golpe. Ahora deberá elegir entre retroceder, negociar o exponerse a una nueva derrota en el Congreso.

La batalla electoral ya comenzó. Sin embargo, para millones de argentinos, la verdadera batalla continúa librándose todos los días frente a la góndola, la factura de servicios, el alquiler y la pérdida del trabajo.

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