INFIERNO BLANCO EN CATAMARCA: RESCATARON A 120 PERSONAS ATRAPADAS EN LA MONTAÑA

Compartir

Una tormenta de nieve y viento blanco sorprendió a una caravana turística en el camino al Balcón del Pissis. Más de 30 camionetas quedaron aisladas a más de 4.000 metros de altura y obligaron a desplegar un enorme operativo de emergencia.

Un dramático rescate en Catamarca permitió asistir a 120 personas que habían quedado varadas en plena cordillera, después de que una tormenta de nieve transformara una excursión turística en una verdadera pesadilla. El temporal bloqueó el camino al Balcón del Pissis y dejó a decenas de familias atrapadas dentro de sus vehículos.

La emergencia comenzó cuando un cambio repentino del clima cubrió de nieve varios tramos del recorrido. En pocos minutos, la visibilidad se redujo de manera peligrosa y el viento blanco volvió prácticamente imposible continuar la marcha.

Más de 30 camionetas formaban parte de la caravana que recorría uno de los puntos turísticos más impactantes de Fiambalá. Aunque las excursiones habían comenzado con normalidad, el descenso de la temperatura y la acumulación de nieve impidieron que los visitantes pudieran regresar por sus propios medios.

Hasta las 8.30 de este miércoles 29 de julio, el operativo ya había permitido rescatar a 120 personas. Las autoridades también lograron localizar y mantener comunicación con todos los turistas que continuaban en la zona.

UNA CARRERA CONTRA EL FRÍO Y LA NIEVE

Los primeros vehículos fueron encontrados entre los kilómetros 8 y 15 del camino. Desde allí, varios ocupantes debieron avanzar hasta la base operativa, donde recibieron abrigo, atención sanitaria y asistencia de los equipos de emergencia.

Otros grupos permanecían en sectores más alejados y complejos. Debido a la enorme acumulación de nieve, cada movimiento debía realizarse con extrema precaución para evitar nuevos bloqueos o accidentes.

El Centro de Operaciones de Emergencia coordinó un amplio despliegue en el que participaron Protección Civil, Bomberos Voluntarios de Fiambalá y Tinogasta, la Policía provincial, personal sanitario, autoridades municipales, prestadores turísticos y equipos viales.

También se habilitaron espacios seguros para recibir a las personas evacuadas. La prioridad fue proteger a los turistas del frío extremo, controlar su estado de salud y organizar un descenso ordenado hacia la base instalada en el kilómetro 0.

La persistencia de la nevada obligó a interrumpir algunos trabajos durante varias horas. La maquinaria pesada tampoco podía avanzar sin una planificación estricta, porque cualquier vehículo detenido en medio del camino podía convertirse en un nuevo obstáculo.

EL ESTADO PRESENTE Y LA COMUNIDAD ORGANIZADA

Frente a una naturaleza implacable, la reacción conjunta de los organismos públicos, los bomberos, los trabajadores de la salud y los prestadores locales resultó fundamental. El rescate en Catamarca volvió a demostrar que, cuando la emergencia golpea, la presencia del Estado no es un gasto: es protección, organización y cuidado de la vida.

La solidaridad también ocupó un lugar central. Mientras los equipos especializados abrían paso entre la nieve, distintas instituciones aportaron vehículos, refugio, alimentos y recursos para sostener el operativo.

No hubo espacio para la improvisación. Las autoridades solicitaron que ninguna unidad avanzara sin autorización, ya que la llegada de nuevos vehículos podía complicar la circulación de las máquinas y poner en riesgo a más personas.

El operativo continuó durante la jornada para completar el descenso de quienes permanecían en los puntos más alejados. Algunos reportes locales indicaban que todavía quedaban turistas esperando asistencia en sectores de difícil acceso.

UN PARAÍSO TURÍSTICO CON CONDICIONES EXTREMAS

El Balcón del Pissis está ubicado a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar y ofrece una de las postales más imponentes de la cordillera catamarqueña. Sin embargo, su enorme belleza convive con condiciones meteorológicas que pueden cambiar en cuestión de minutos.

Durante el invierno, las nevadas suelen provocar cierres preventivos y restricciones en los caminos. En esta oportunidad, el recorrido se desarrollaba sin inconvenientes hasta que el temporal sorprendió a visitantes y trabajadores turísticos.

La montaña mostró una vez más su cara más feroz. Una excursión soñada terminó convertida en horas de angustia, frío e incertidumbre para más de un centenar de personas.

Gracias al esfuerzo de quienes enfrentaron la nieve, el viento y las temperaturas extremas, 120 turistas pudieron ser puestos a salvo. Detrás de cada rescate hubo trabajadores, servidores públicos y voluntarios demostrando que nadie se salva solo cuando una emergencia pone en peligro a una comunidad.

Compartir
Dejar comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *