¿Bono o limosna? El “aumento” de $70.000 a jubilados que la licuadora libertaria ya se comió en la farmacia.

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Llegó la confirmación de ANSES, y con ella, un nuevo cachetazo a la dignidad de quienes construyeron este país. El gobierno de Javier Milei anunció con bombos y platillos el pago del bono de $70.000 para los jubilados de la mínima en octubre. Lo que la pauta oficial no te cuenta, es que esos 70.000 pesos valen hoy menos de la mitad de lo que valían cuando se implementaron por primera vez.

Te dicen que no hay plata. Sin embargo, mientras el Banco Central le garantiza ganancias extraordinarias a los timberos de la City y la energía aumenta un 300% para engrosar las cuentas de las empresas amigas, a vos te congelan el ingreso. Es la licuadora operando a cielo abierto. Los abuelos argentinos hoy enfrentan góndolas con precios europeos y prepagas con vía libre para facturar lo que se les antoje, todo con un ingreso de miseria que apenas roza la línea de la indigencia.

La ecuación de este gobierno es perversa: el famoso “superávit fiscal” del que se jacta el Ministerio de Economía está construido literalmente sobre la mesa vacía de los jubilados y los trabajadores. No hay magia económica, hay transferencia de recursos. Le sacan al jubilado que no puede comprar la pastilla para la presión, para garantizarle los dólares a los especuladores financieros. A la verdadera burguesía nacional, esa que invierte y da trabajo, la funden con tarifazos; pero al abuelo, directamente, lo descartan.

Una Patria que no cuida a sus mayores es una Patria sin futuro. El dogmatismo libertario nos quiere convencer de que el Estado es el enemigo, pero cuando dejás el Estado en manos de los mercados, la única libertad que te queda es la de elegir qué comida saltearte para poder llegar a fin de mes.

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