El regreso del Capitán y la lección de Scaloni: la salud del potrero no se negocia por el show

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Esta noche a las 22 hs, la Selección se mide contra Islandia y vuelve el Diez a la cancha. Pero el DT se le planta al negocio de la pelota y decide cuidar a los gladiadores. El pueblo antes que los dólares.

El pueblo futbolero respira aliviado y las calles vuelven a sonreír. Ya está recontra confirmado lo que todos los laburantes querían escuchar para arrancar el fin de semana. Lionel Andrés Messi sumará minutos esta noche en el amistoso frente a Islandia en Alabama.

En un mundo donde todo tiene precio, la alegría cuesta cada vez más cara. Por eso, ver al Capitán con la celeste y blanca sigue siendo ese refugio popular inquebrantable. Al menos por 90 minutos, todos somos iguales frente a la pantalla.

Sin embargo, el partido de esta noche a las 22:00 hs esconde una batalla mucho más profunda. El fútbol moderno, manejado desde las oficinas de traje y corbata, exige un calendario brutal. Quieren exprimir el físico de los jugadores como si fueran máquinas de hacer plata.

Pero Lionel Scaloni dijo basta. El técnico nacido en Pujato demostró que la lealtad de un líder empieza por cuidar a sus propios compañeros. Ante la presión de vender más tickets en las tierras del norte, el DT decidió resguardar a los suyos.

El objetivo es claro: llegar enteros al debut del 16 de junio contra Argelia. Por eso, Julián Álvarez no será arriesgado bajo ningún punto de vista. Además, referentes como el Dibu Martínez y Leandro Paredes también van a descansar.

A esto se suma la triste baja por desgarro de Leonardo Balerdi en los últimos días. Es la prueba viviente de que los cuerpos ya no aguantan el ritmo de este negocio despiadado. A las corporaciones no les importa el deportista, solo los números.

“No queremos arriesgar a nadie, el equipo es lo más importante”, avisó Scaloni sin titubear. Y en esa frase hay una bandera plantada: la picadora de carne no nos va a llevar puestos. La Selección hoy demostró que no responde a los dueños del circo.

El objetivo final es sagrado: llegar sanos para darle otra alegría enorme a la gente de a pie. A esos argentinos que juntan peso por peso para armar el asado, o para pagar el cable y ver el partido.

Hoy vuelve Leo para recordarnos por qué amamos tanto este juego de potrero. Pero también vemos a un técnico defendiendo a los suyos como un verdadero delegado de sus trabajadores. El barro, la cordura y la camiseta, por encima de todo el show business.

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