MODO SUPERVIVENCIA: EL GOBIERNO RESCATA LEYES DEL CAJÓN PARA RECOMPONER ALIADOS

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Tras varios tropiezos en el Congreso, la Casa Rosada busca recomponer su relación con gobernadores, el PRO y sectores de la UCR. El Gobierno de Javier Milei necesita recuperar votos para avanzar con sus reformas y ya piensa en el escenario electoral.

El Gobierno de Javier Milei entró en modo preelectoral. Después de semanas de tensión en el Congreso, la Casa Rosada comenzó a rescatar proyectos que estaban prácticamente olvidados.

La estrategia tiene un objetivo político claro. El oficialismo necesita recomponer la relación con gobernadores y bloques aliados para volver a conseguir votos.

Los últimos conflictos parlamentarios dejaron heridas abiertas. Por eso, el Gobierno ahora intenta mostrar una cara más dialoguista.

Sin embargo, detrás de los gestos aparece una necesidad mucho más profunda: Milei necesita aliados para sostener su agenda en el Congreso.

EL GOBIERNO NECESITA VOLVER A NEGOCIAR

Durante buena parte de su gestión, Javier Milei construyó un discurso basado en la confrontación contra la denominada “casta”.

Pero el Congreso funciona con votos.

El oficialismo no tiene mayoría propia. Por ese motivo, cada proyecto importante requiere acuerdos con gobernadores, sectores de la UCR, el PRO y bloques provinciales.

Los últimos tropiezos dejaron esa dependencia en evidencia.

Las discusiones por los pliegos judiciales generaron tensión. Además, la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada sufrió un fuerte traspié parlamentario.

También hubo diferencias alrededor de la Ley de Tierras y el manejo del fuego.

Frente a ese escenario, la Casa Rosada comenzó a cambiar de estrategia.

PROYECTOS DEL ARCHIVO PARA RECUPERAR ALIADOS

El Gobierno decidió impulsar iniciativas que pueden generar beneficios concretos en diferentes provincias.

Una de ellas propone reducir el IVA de la harina y la fécula de mandioca. El impuesto pasaría del 21% al 10,5%.

El proyecto fue impulsado por el diputado misionero Oscar Herrera Ahuad. La iniciativa busca equiparar el tratamiento tributario de la mandioca con el de la harina de trigo.

La medida podría favorecer a productores de Misiones.

Sin embargo, su regreso al centro de la agenda ocurre justo cuando la Casa Rosada necesita mejorar el vínculo con dirigentes provinciales.

De esta manera, una iniciativa económica también se convierte en una herramienta política.

LA LEY DE BANQUINAS TAMBIÉN VUELVE A ESCENA

Otro proyecto que reaparece es la llamada “ley de banquinas”.

La iniciativa propone modificar el régimen vigente para permitir determinadas actividades productivas en zonas cercanas a las rutas.

Dentro del Gobierno consideran que esta medida podría mejorar el vínculo con sectores agrícolas.

También aparecen otros proyectos.

Entre ellos se encuentran la ley de electromovilidad impulsada por Cristian Ritondo y diferentes modificaciones relacionadas con la salud mental.

Las propuestas son distintas. No obstante, todas tienen un elemento en común.

Pueden ofrecer resultados visibles y, al mismo tiempo, ayudar al oficialismo a recuperar relaciones políticas deterioradas.

MILEI NECESITA A LOS MISMOS QUE CUESTIONA

La contradicción resulta cada vez más evidente.

Mientras el discurso presidencial mantiene un tono de fuerte confrontación política, el Gobierno necesita negociar con muchos de los sectores que cuestiona públicamente.

La razón es sencilla: sin esos votos, las reformas no avanzan.

Detrás de los proyectos regionales aparecen iniciativas mucho más importantes para Javier Milei.

Una de las prioridades es la reforma del Banco Central.

Además, el Gobierno quiere avanzar con el proyecto de inocencia fiscal y con nuevas medidas de desregulación económica.

Por eso, cada gesto hacia los bloques dialoguistas tiene una lectura política.

La Casa Rosada busca recuperar respaldo para proyectos mucho más profundos.

EL CALENDARIO ELECTORAL EMPIEZA A PESAR

El escenario electoral de 2027 también comienza a influir en las decisiones del Gobierno.

La Casa Rosada sabe que necesitará acuerdos territoriales.

Además, deberá mantener vínculos con gobernadores y dirigentes que puedan aportar estructura política.

Las conversaciones con sectores del PRO, la UCR y mandatarios provinciales forman parte de esa estrategia.

Después de meses de enfrentamientos, el oficialismo intenta reconstruir varios de los puentes que quedaron dañados.

La discusión ya no pasa solamente por aprobar leyes.

También está en juego la construcción de alianzas para el próximo proceso electoral.

DEL DISCURSO ANTICASTA A LA ROSCA POLÍTICA

Mientras gran parte de la sociedad continúa atravesando dificultades económicas, el Gobierno concentra nuevamente sus esfuerzos en conseguir respaldo parlamentario.

La Casa Rosada puede presentar esta estrategia como diálogo institucional.

También puede hablar de consensos.

Sin embargo, la realidad política marca otra cosa.

Milei necesita gobernadores, diputados y senadores para avanzar con su programa.

La confrontación permanente tiene límites cuando llega el momento de votar una ley.

Por eso, el mismo Gobierno que construyó gran parte de su identidad cuestionando la política tradicional ahora vuelve a necesitar negociaciones, acuerdos y concesiones.

UN GOBIERNO EN MODO SUPERVIVENCIA

El cambio de estrategia llega en un momento sensible.

El Gobierno necesita mostrar capacidad de gestión, recuperar aliados y preparar el terreno para futuras elecciones.

Mientras tanto, intenta utilizar proyectos de impacto regional para reconstruir relaciones.

La pregunta queda abierta.

¿La Casa Rosada inició una verdadera etapa de diálogo o simplemente está buscando los votos que necesita para sobrevivir políticamente y avanzar con nuevas reformas?

En un país golpeado por el ajuste y la pérdida de poder adquisitivo, esa discusión ya no ocurre solamente dentro del Congreso.

También se empieza a escuchar en la calle.

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