El Mundial no da respiro: sorpresas, goleadas y una segunda fecha que empieza al rojo vivo

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El Mundial 2026 ya está en plena ebullición. La pelota rueda, los estadios explotan, las selecciones empiezan a mostrar sus cartas y la agenda deportiva se mueve a una velocidad feroz. Pero mientras el mundo celebra goles, también aparece una preocupación que ya no se puede esconder: el odio que se descarga en redes sociales alrededor del fútbol.

FIFA volvió a poner el tema sobre la mesa con un evento contra el discurso de odio en Atlanta. No es un detalle menor. En tiempos donde cada jugada, cada error y cada festejo se multiplican en segundos por las plataformas digitales, el Mundial se juega también en ese territorio oscuro donde la pasión muchas veces se convierte en agresión.

Y en ese clima de euforia y tensión, Argentina arrancó como tenía que arrancar el campeón del mundo: con autoridad, con fútbol y con un Lionel Messi determinante. La Selección le ganó 3-0 a Argelia, quedó arriba en el Grupo J y dejó una señal clara: la Scaloneta no vino a pasear el título, vino a defenderlo.

Messi fue la figura excluyente, marcó los tres goles y volvió a emocionar a un pueblo que encuentra en la celeste y blanca un respiro. Pero el propio brillo de los grandes protagonistas también expone algo incómodo: cuanto más visible es una figura, más feroz puede ser el ataque digital cuando el odio se organiza detrás de una pantalla.

La segunda fecha ya empieza a tomar temperatura con una jornada cargada: República Checa-Sudáfrica, Suiza-Bosnia, Canadá-Qatar y México-Corea del Sur. Cuatro partidos que pueden empezar a definir quiénes se acomodan y quiénes quedan caminando por la cornisa.

Colombia también debutó con el pie derecho y le ganó 3-1 a Uzbekistán. Con goles de Daniel Muñoz, Luis Díaz y Jaminton Campaz, el equipo de Néstor Lorenzo se metió de lleno en la conversación sudamericana. El gol de Campaz, además, tiene un condimento especial para el fútbol argentino: el hombre de Rosario Central ya dejó su marca en la Copa del Mundo.

Inglaterra mostró chapa de candidato con un triunfo fuerte ante Croacia por 4-2. Harry Kane apareció con doblete, Jude Bellingham volvió a manejar los hilos y los ingleses avisaron que no quieren ser solo promesa: quieren pelear arriba.

La sorpresa llegó por el lado de Portugal, que no pudo pasar del empate 1-1 ante República Democrática del Congo. Un debut con sabor amargo para un equipo que llegaba con expectativas altas y que ahora deberá corregir rápido si no quiere complicarse antes de tiempo.

México también se roba buena parte de la atención. El Tri vuelve a jugar como local ante Corea del Sur en Guadalajara, en uno de los partidos más esperados de la jornada. Con el empuje de su gente, buscará sostener el entusiasmo mundialista en casa.

Pero la advertencia de fondo queda instalada. El Mundial es fiesta, negocio, pasión popular y vidriera global. También es un espejo de época: lo que pasa en la cancha termina rebotando en millones de pantallas. Por eso, si FIFA quiere hablar en serio de unión, diversidad y respeto, deberá demostrar que la lucha contra el odio no es apenas una campaña de ocasión.

Porque la pelota puede unir pueblos, pero las redes también pueden destruir personas. Y en el Mundial más grande de la historia, esa batalla también se juega minuto a minuto.

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