La narrativa del ajuste homogéneo y el sacrificio colectivo que el Gobierno nacional intenta instalar se desmorona ante la frialdad de las planillas oficiales. El proyecto de Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional remitido a la Cámara de Diputados contiene en sus anexos de gasto tributario y regímenes especiales un beneficio directo que desnuda las prioridades reales del Palacio de Hacienda: mientras se congelan partidas críticas para jubilados, hospitales y comedores comunitarios, se blindan exenciones y beneficios fiscales multimillonarios para Central Puerto, el gigante energético donde pisa fuerte Nicolás “Nicky” Caputo, primo del ministro de Economía, Luis Caputo.
El tratamiento privilegiado hacia el conglomerado generador de energía se produce en un escenario de asfixia generalizada para la ciudadanía. Las tarifas eléctricas para usuarios residenciales y pequeñas empresas acumulan aumentos exponenciales a lo largo del año, castigando de manera despiadada los presupuestos familiares de la clase media y los sectores populares. Sin embargo, en el otro extremo de la cadena, las empresas generadoras no solo perciben tarifas dolarizadas, sino que además conservan privilegios impositivos que el propio Estado le niega al resto de la economía real.
El falso dogma del “no hay plata”
Durante meses, el argumento excluyente del presidente Javier Milei y de su ministro de Economía para vetar el incremento de los haberes previsionales y podar la cobertura del 100% en medicamentos del PAMI fue la supuesta inexistencia de recursos fiscales. Sin embargo, el análisis minucioso de la letra chica presupuestaria revela que los recursos existen, pero se reasignan con un criterio de casta.
El sostenimiento de exenciones de tributos nacionales y deducciones especiales para la generación termoeléctrica e hidroeléctrica en manos de Central Puerto y otros operadores concentrados representa una masa de recursos fiscales equivalente a cientos de miles de canastas básicas jubilatorias. Mientras un adulto mayor debe elegir entre comprar un antibiótico o pagar la factura de energía eléctrica para no sufrir el corte del suministro, el primo del titular de Hacienda recibe garantías de rentabilidad aseguradas por el Estado.
Conflicto de intereses y concentración corporativa
Central Puerto no es un actor cualquiera en el mapa económico nacional. La compañía ha consolidado una posición dominante en el despacho de energía en todo el país, expandiendo sus activos mediante la adquisición de plantas térmicas, parques renovables y áreas de distribución. La vinculación de Nicolás Caputo con el núcleo decisorio del poder económico macrista y libertario transforma este beneficio presupuestario en un caso flagrante de conflicto de intereses.
Resulta inadmisible desde cualquier estándar ético de la función pública que el funcionario encargado de administrar la caja de los 47 millones de argentinos firme disposiciones fiscales que preservan la rentabilidad del holding empresarial donde participa su propia familia directa, mientras aplica una política de shock que empuja a más del 50% de la población por debajo de la línea de pobreza.
El saqueo energético contra la Comunidad Organizada
La doctrina justicialista dejó establecido con claridad meridiana que la energía es un insumo básico para la soberanía de la patria y la dignidad de su pueblo. El general Juan Domingo Perón nacionalizó y potenció los servicios públicos para impedir que la renta energética fuera drenada por intermediarios y monopolios que encarecen el costo de vida de los trabajadores y restan competitividad a la industria nacional.
El esquema que convalida el Presupuesto libertario invierte radicalmente ese principio fundacional: convierte a la energía en un mecanismo de expoliación cotidiana. Se destruye el mercado interno, se paralizan los talleres de las PyMEs con facturas eléctricas astronómicas y se sumerge a los jubilados en la penumbra y el frío, únicamente para engordar los balances de una élite cortesana emparentada con los ministros de turno. La verdad se impone por sobre el relato: no había escasez, había un plan sistemático de transferencia de recursos para los amigos del poder.