Le mintieron en la cara. Le dijeron que el ajuste era necesario, que “no había plata” y que la motosierra venía a cortar los privilegios de la casta. Pero la billetera del Estado nunca se cerró: solamente cambió de bolsillo. Mientras usted hace malabares para pagar un medicamento, en los despachos del gobierno libertario se montó una matriz de corrupción a costa de los argentinos más vulnerables.
La Justicia Federal con sede en Comodoro Py acaba de dar un paso que hace temblar a la Casa Rosada: avanzan los pedidos de detención por compras fraudulentas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), durante la gestión del ex titular Diego Spagnuolo. Las pericias son escandalosas. Se detectaron licitaciones de insumos médicos y medicamentos con sobreprecios exorbitantes que alcanzan el 1900%.
Pero el robo financiero es solo una cara de la moneda; la otra es la tragedia humana. Mientras se aprobaban compras con valores inflados para beneficiar a proveedores amigos, la gestión libertaria paralizó miles de expedientes de urgencia. La ineficiencia y la crueldad llegaron al límite extremo: pacientes que esperaban prótesis básicas o medicación oncológica sufrieron deterioros irreversibles, incluyendo amputaciones por demoras burocráticas injustificables.
Desde su asunción, el gobierno nacional hizo del maltrato a las personas con discapacidad, a los enfermos y a los jubilados una política de Estado. Suspendieron entregas de la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (DADSE) y recortaron la cobertura de medicamentos crónicos. Todo bajo la excusa de la “auditoría” y la “transparencia”. Hoy, los tribunales demuestran que la única auditoría verdadera era para ver cuánto podían facturar con el dolor ajeno.
No hay error de gestión, hay una decisión moral. Quienes desprecian la idea de la Justicia Social ven en el Estado un botín y en los ciudadanos más frágiles un “gasto” descartable. Administrar la salud pública desde una planilla de Excel sin rostro humano no es audacia económica, es desprecio por la vida de los argentinos.
Los bloques aliados en el Congreso ya no saben cómo defender lo indefendible y buscan despegarse del vaciamiento. La crueldad libertaria quedó al desnudo: la plata para las prótesis y los remedios estaba, pero se la llevaron los intermediarios de la motosierra.